Sunday, August 16, 2009

Preparándonos para Su Venida: Sirviendo al Señor

El siglo XX, en el cual nacimos la mayoría de nosotros, ya pasó. Ahora estamos viviendo en pleno siglo XXI. Las ideologías del mundo buscan a sus servidores para hacer avanzar sus agendas en este siglo de incertidumbres. De todas partes nos llegan invitaciones para que nos unamos a causas y esfuerzos en pro de algo y hasta quizá en contra de algo.
Nada funciona si no hay quien ayude y en algunos lugares se obliga a las personas a servir y a trabajar, como esclavos, sin esperanza de recibir ninguna paga o recompensa por su trabajo o servicio. Esto podemos decir del reino de este mundo; el Reino de los Cielos, del cual somos parte todos los que hemos creído, es totalmente diferente.
En el Reino de los Cielos hay también quienes sirven y trabajan por una causa, la causa de Cristo, la cual está dirigida por completo a favor de una humanidad que anda en tinieblas, a la cual Jesús vino a servir poniendo su vida en sacrificio por los pecados de los hombres. Jesucristo vino, por tanto, a servir y no a ser servido, dándonos así ejemplo de lo que Dios, el Padre, espera que hagamos nosotros sus hijos.
A algunos les parece que ser cristiano es una pérdida de tiempo, algo sin utilidad alguna, peor aún, dicen, servir a Dios. ¡Cuán lejos están estos de saber, mucho menos de entender, que Dios se ocupó de nosotros primero, nos sirvió dándonos lo mejor de sí, a su Hijo Jesús, para que por medio de El alcanzásemos la vida eterna y el cumplimiento de todas sus promesas!
Démonos cuenta todos que Dios, aun en este momento, trabaja tanto por su pueblo como por el resto de los hombres. Por la Palabra sabemos que Dios Padre, nos provee de todo cuanto necesitamos para vivir; que Jesús, como nuestro Sumo Sacerdote, intercede por nosotros día y noche; y que el Espíritu Santo, nos consuela, nos exhorta, y nos dirige, mientras se cumple el tiempo que estamos viviendo según los planes de Dios.
Siendo que Dios aun hasta este momento trabaja en nuestro favor, ahora nos toca a nosotros, sus hijos, hacer la parte que nos corresponde, entendiendo que no es que el trabajo no se ha hecho, sino mas bien que cada generación hizo lo que tenía que hacer en su tiempo, que en cada era Dios tuvo un pueblo que se encargó de “preservar la especie” predicando el evangelio y cuidando del rebaño. Ahora nos toca a nosotros.
Hay tantos versículos que pudieran citarse para exhortar al pueblo a trabajar por la causa de Cristo, pero quizá basten estos por ahora:

“Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará.” Juan 12:26.

“He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.” Apocalipsis 22:12.

Siendo así las cosas, debe ser ciertísimo para todos nosotros que no podemos seguir al Señor sin servirle; ni decir que el está entre nosotros y no querer ser sus servidores, y muchos menos esperar honra de parte de Dios sin haberle primero servido. Como en las Olimpiadas y como en la final de la Copa del Mundo de Futbol, los ganadores reciben su premio inmediatamente después del evento. Seamos, pues, laboriosos en la vina del Señor, pues viene pronto a dar a cada uno de los que le sirvieron, su premio.

“Mirad por vosotros mismos, para que no perdáis el fruto de vuestro trabajo, sino que recibáis galardón completo.” 2 Juan 1:8.
¡prepárate porque El viene!

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